De feliz no hay mucho. Lo cierto es que en este día es necesario tomar más conciencia del beneficio que conlleva el reciclar, tanto para nosotros como al medio ambiente, y todas las especies que existen en el planeta. Aunque, es inevitable pensar en la situación de nuestro país. Aún no hay una cultura de reciclar, reducir ni de reutilizar, realidad que debe revertirse con urgencia. Es demasiada la cantidad de material al que se podría obtener mejor provecho y no dejarlo abandonado para formar más basura, la cual después de cierto tiempo difícilmente se podría volver a reutilizar, ya que el nivel de contaminación y deterioro influyen en el su estado inicial.
En Chile, el reciclaje es mínimo, especialmente por parte de la ciudadanía. Por eso es que el Estado debe tomar medidas concretas para que la basura domiciliaria pueda ser reciclada. Esto a través de más puntos limpios y mejor distribuidos a lo largo del país. Aunque, no está demás decir que la situación está en pañales, puesto que hay que considerar que recién en 2010 se creó el Ministerio del Medio Ambiente.
Dejando de lado las políticas públicas deficientes y el panorama oscuro que rodea al reciclaje, cada uno de nosotros puede hacer algo útil.Por ejemplo, reúno el máximo de papeles que no uso, como los que sobran de mis cuadernos, comunicados, hojas blancas escritas por solo un lado, etc. y las corto uniformemente para hacer un taco. Claro, esta es una versión más rústica porque no van pegadas sino que están guardadas en una pequeña caja de cartón decorada, también reutilizada. Y lo último que hice fue confeccionar una papelera para mi habitación, hecha con hojas de revista que, después de dobladas y entrecruzadas, van unidas con cinta adhesiva. También le agregué algunos stickers con forma de estrella. Sé que no cambiaré la situación pero si todos podemos hacer algo, bienvenido sea.