Una vez instaladas, nos entretuvimos con el animador, quien cantaba algunos éxitos de la nueva ola y otros como La Joya del Pacífico y otros clásicos, mientras los abuelos bailaban animosamente cerca del escenario. Faltando unos minutos para las 16 hrs., llegaron los panes aliados jamón queso y de postre un pequeño pastelito de manjar. Para colmo, cuando no nos quedaba nada, llegaron los vasos de té.
La conclusión es evidente. Primero: la caja de compensación debería haber sido más clara, no se trataba de un almuerzo, era una especie de cóctel, una once más bien dicho. Segundo: en vez de invertir en el local, que pienso que costó caro, dada la infraestructura, podrían haberlo hecho en otro sitio y así poder costear el almuerzo, o eliminar los dos bingos que se realizaron mientras comíamos. Y tercero: de compensación no hubo nada.
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